Me levanto a las siete de la tarde. Lo primero que hago es embutirme todo lo que hay arriba de la mesa. Empiezo por el chocolate. Chocolate blanco, espeso, lo deshago en mi boca. Hasta que quede blando, baboso, pegajoso. Suculento. Sucumbo lento, y después rápido, demasiado rápido. Y reprimo el misterio. Ni siquiera se jugar. Por un segundo reduje todas mis posibilidades al tentador pastel de crema y frutilla que descansa en la mesa, terminé conformándome con sabores mundanos. Hoy no creo probar el olimpo, mañana tampoco.
Cuestiono. Me alejo cada vez más de mí. O estoy tan cerca que me quemo. No hay más que un milímetro de distancia entre las bocas. Sin embargo, no muerdo, no beso, no como. Estoy llena. Vos en la guerra. Solo, ya no convida (ya no con vida). Lucho con la música que agarra mi cuerpo, música en todos lados siento. Bailo, para vos, y ese es el error. No me ves, no me cojés. Me olvido del anuncio que vi en la televisión, de los clichés del porno (sí, son clichés), y me masturbo mientras bailo. Si no hay dos cuerpos juntos, entonces hay uno y otro. Dos cuerpos distintos. Especies siniestras (¿cineastas?). Cine: en la pantalla son dos que se convierten en tres, o en cuatro...quiero saber más, pero sin preguntarlo. Deduzco por las formas, por las miradas, por como encastran, que fuiste uno con ella, y tres con él. Y prefiero que te vayas, que me dejes sola, que te acabes en su cara. No.
Termina la noche. Triste. Ya no es adolescencia, pero a vos te excita la maldita pendeja. Y para no quedarme atrás, meto en mi concha a todos los que pasan de los treinta, así jugamos a ver quién puede más. Quién pasa el límite.
No estoy acostumbrada a esto. Dentro de la luz que generamos, hay cuartos que tienen puertas con trancas, que no quiero abrir, que no querés abrirme. Y está bien que sea así. Me perturba el silencio. Pero prefiero el silencio, antes que el vacío. No me muestres el vacío, no lo quiero. Llenalo, no de oscuridad. Que abunda.
...dormí catorce horas de corrido, la cabeza en blanco, zumban los oídos. Me poso en la lágrima que está a punto de saltar de tu ojo. Y respiro por detrás, por detrás del telón de terciopelo rojo, lleno de polvo. Polvo blanco que entra y socava. Polvo blanco que te saco a fricción. Polvo.
(r.uno)
suspiros
ficción o realidad?
ResponderEliminarambas...
ResponderEliminarno podía hablar, ahora ya hablé.
no podía querer, ahora ya quiero.
vivía la ficción y la transformaba en realidad.
"ayer...", solo una mala película, no la recomiendo.
r.uno.