Gritar y llorar, al mismo tiempo que el niño patalea en la
alfombra.
Dicen que a esa puerta no se puede entrar, que el mal sale
desde el umbral y se mete por la ventana. La que da a la vereda de en frente.
Ayer pase por tu casa y me tiraste con un ladrillo. Estas
listo para explotar el globo. Los grados kelvin aumentaron de doscientos
setenta y tres, a cuatrocientos. Los cuatrocientos golpes que recibió Mabel.
El cassette de ópera se le trancó en el medio. En el miedo. El miedo de estar loca.
Mabel una y otra vez leía a Quiroga
y miraba la maldita película.
Mabel, como las galletitas. Vienen en bolsa de a
diez.
Luscinia te amo! que alegría ver una entrada nueva! recién me doy cuenta de que no hay más foto de portada! amaba esa foto, pero capaz así está mejor, mejor ser anónimas
ResponderEliminarMuchachita, me gusta mucho tu prosa joven (intuyo que sos una chica joven). Me hace bien leer diversas cosas, así que espero tus escritos desde este lado. Mi espacio está abierto para que también pases y leas cuando gustes. Te dejo un saludo cariñoso.
ResponderEliminar