Tantas ganas acumuladas, y nadie para saciarlas. Cansada de autoabastecerme de alegrías puntuales: en la ducha, en la cama, en el magma. Me molesta el resplandor que emanan algunos, y detesto el poco brillo que tienen tus ojos perdidos. No me conformo. Sigo caminando, aunque el invierno se apodere de mis huesos y deje solamente escapar suspiros e interjecciones.
Estoy en la búsqueda de un cucharón. Quiero preparar chocolate caliente y espolvorearlo con canela, quiero revolver sopas de todas las especias, y acurrucarme en mi sillón favorito junto al crepitar del fuego, conjugado con el fuego interior. Quedarme así, dormida, entre atmósferas de té, y besos, y libros, y cuentos. Dormir cucharón. Necesito una nalgueada en ese momento de auge corporal, de sensaciones y acabadas. Necesito poner mi boca abajo, y contonear mi lengua lentamente para que saques de a poco tus gemidos. Sentir la erección crecer en mi boca. Estoy excitada pero no puedo compartirlo. No puedo compartir nada. ¡Qué triste! En verdad me siento triste... Quisiera estar en otra etapa, en otro momento. Ya jugué con vos, con él y con Samuel, y Mel, pero me cansé. Me harto de esta fantasía que se vuela con las hojas y deja polvo. Hay un balcón que chorrea tinta todo el tiempo, y yo abro la boca bien grande, cada vez que paso por allí. Me detengo exactamente en el desagüe e intento que el líquido se introduzca en mi cavidad. Solo consigo quedar manchada y sucia. Apenas saboreando unas pocas gotas. Y sigo mi camino pensando en la tontería que acabo de cometer. Yo también tengo un balcón en mi alcoba. Y riego mis plantas y las cuido. Solo que mi balcón nadie lo visita.
Estos cuentos tan como para sacar un libro, che. Están mejores que las cosas que escribe Kira, una que saca columnas de anécdotas sepsuales en Freeway, pero muy mal escritas, nada poéticas y más destinadas a coquetear con los lectores.
ResponderEliminaremerre: ¡cuantos halagos! me emociona ud con lo que dice a cerca de mis cuentos... gracias, gracias, agradezco de verdad su aprecio. conozco a kira, la he leído en freeway (coincido con que a veces es un mero coqueteo). pero quizás a ella no le interese ser poética en sus anécdotas.
ResponderEliminargracias nuevamente por su conmovedor comentario. y publicar estos cuentos ¡¡claro que me encantaría!! besos
ruiseñora megarhynchos.
coincido con emerre en que tus cuentos son mejores que los de Kira, vos transmitís mas y mejor :)
ResponderEliminarbeso
clau,
ResponderEliminarsiempre con comentarios enriquecedores,¡gracias!
bueno...no digan tanto de que soy mejor que esta o aquélla que me la voy a empezar a creer,¡che!...
en fin, siempre es genial cuando hay una recepción tan positiva con respecto a lo que una hace. por eso agradezco infinitamente los comentarios, me alimentan, me embriagan, me inflan (en el buen sentido).
me alegro poder transmitir por este medio que encuentro, donde doy vía libre a todos mis sentimientos. gracias nuevamente.
como quedó el té? compraste jengibre? besos.
queridísima! no conseguí el jengibre en polvo, todavía, pero la historia si anduvo por algunos lugares tocando con su magia, ahora lo que sí probé fue el chocolate espolvoreado con canela, quedó 10p. y siga así transmitiendo sus bellos saberes,
ResponderEliminarbesis
ya sé, dormilo, ponelo boca abajo, dale unas nalgueadas, andá al balcón, agarrà la tinta, dibujale un pescado en la espada,
ResponderEliminarespolvoreale la canela, introducile el chocolate, succionale la indiferencia y te vas a regar tus plantas. (amiga : no te atores con la indiferencia)